TEXTO:
2ª Corintios 1:9
INTRODUCCIÓN:
En la vida cristiana existen muchos peligros
que asechan nuestra alma y entre ellos, el
más grande es el de confiar en sí mismo y no
en Dios. Como siempre, el hombre le lleva la
contraria a su Creador y es por eso que la
tendencia moderna desde finales del siglo
pasado es la auto-superación y la
autoconfianza; de allí que cuantiosos
escritores han publicado diferentes obras
con títulos resonantes. Por ejemplo: “Como
lograr la Auto confianza”; “El
poder de tu mente”, “El
Poder que hay en ti”, etc.
Eso de confiar en sí mismo, lo podemos
presentar en tres áreas que son comunes a
todos los seres humanos:
-
CONFIANZA EN NUESTRAS POSESIONES:
(Job.
1:20-21;
Salmo 73:24) Algunos se aferran
mucho a lo que tienen. Confían en sus
riquezas o sus pertenencias materiales y
se olvidan
de la advertencia de Jesús de que
no podemos confiar en Dios y en las
posesiones materiales (Mateo
6:24) Algunos se meten en lugares no
aptos para cristianos, por que les van a
pagar bien, aunque no les quede tiempo
para buscar el rostro de Dios o donde
posiblemente les afrenten por sus
creencias.
Quieren dinero y quieren propiedades y
se les ha borrado de la memoria que solo
Jesús satisface el alma y llena el vacío
del corazón. (Salmo
49:6- 7)
-
ANÉCDOTA:
El hombre rico con sus muchas
posesiones en los llanos Orientales
que le mostró a los cuatro puntos
cardinales al Pastor, pero este
último le preguntó: ¿Y usted de aquí
para arriba que tiene? = El rico
insensato (Lucas 12:16-20)
-
CONFIANZA EN NUESTRA FUERZA:(Jueces
16:20-21) Algunos se creen muy
fuertes espiritualmente. “Yo
se como hago mis cosas”. “No
necesito que me corrijan por que soy
fuerte”, “No
se preocupen por mí que yo no caigo”
y se
confían tanto en sus propias
fuerzas que se olvidan que solo en el
Señor está la verdadera fortaleza de los
siglos. (Salmo
24:8; Isaías 26:4) sin embargo, la
Biblia aconseja:
“Así que, el que piensa estar firme,
mire que no caiga” (1ª.
Corintios 10:12)
Cuando falta a los cultos y se le llama la
atención, su ego, su auto confianza, lo hace
exclamar:
“Yo
no me voy a descarriar” “Eso no ha pasado
por mi mente” “Yo se que no soy capaz de
apartarme por que soy fuerte” y siempre
está
ese
YO,
YO Y YO, en vez de ser Cristo en él
su esperanza y su fuerza (Col.
1:27). Mire lo que Dios dice en
1º.
Samuel 2:9:
“El
guarda los pies de sus santos,
Mas los impíos perecen en tinieblas;
Porque nadie será fuerte por su
propia fuerza”
Pedro se auto-confió la noche de la cena con
Jesús y lo vemos como su ímpetu, su coraje,
su autoconfianza se desmoronó al caer en lo
que pensó que nunca caería.
-
CONFIANZA EN SU SABIDURÍA:
(Proverbios
3:5-7) Algunos quieren saber más que
el predicador y dirán:
“Yo voy a predicar por que yo sí
estudié” “Para qué ponen a fulano; si me
pusieran a mí, yo sí enseñaría” Eso
es confiar en su sabiduría, en su propia
prudencia. Es hacer a un lado lo que
Dios puede hacer por medio de otro. Los
que se apoyan en su sabiduría, siempre
ven los errores en los demás
predicadores; ven los defectos o pajitas
en los otros, pero no ve que él tiene
una biga en sus ojos (Mato
7:3) se han olvidado también que lo
que cada uno tiene lo ha recibido de
arriba (Proverbios
28:26).
Pensamos que manejamos algunos conocimientos
académicos o bíblicos y por eso creemos que
no necesitamos, pero el que cree saber algo,
hágase como si no sabe nada es el consejo de
Pablo.
La propia prudencia echa a perder toda una
vida: Testimonios de personas así:
Calvache, Ángel Díaz,
etc.
4.
CONFIANDO EN JEHOVÁ: A veces nuestra
confianza está en las cosas humanas, en los
inventos de los hombres, en las cosas
baladíes de este mundo. Pero se nos aconseja
a que aprendamos a confiar en el Dios de los
cielos quien es la Roca inconmovible de los
siglos. (Salmo
20:7; 5:11; 34:8 y 125:1)

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